Mujeres libres. Salud y República!!!

Dedico esta entrada a María Arregui (mi bisabuela), a Teresa González y a todas las mujeres que salían con la bandera republicana en Estella. También a todas las que no se resignaron y lucharon así como a sus nietas y biznietas.

Este es un artículo que me publicaron hace ya unos años en el Diario de Noticias de Álava y que no he encontardo por internet. Lo suscribo tal cual, sin corregir.

E incluyo un fantástico vídeo que si cierro los ojos me recuerda a mi pueblo, a mi casa, y a lo mejor de mi adolescencia en un cuarto de estar en el que nos levantamos felices del sofá cuando lo vimos. Porque en mi casa nunca fue el himno equivocado. Salud y República

MUJERES LIBRES

En esta semana de conmemoración y de recuerdo histórico hacia el gobierno de la República me gustaría recordar a la asociación femenina anarquista que fue Mujeres Libres. Dentro de un período tan convulso y politizado como lo fue la II República, y que fue brutalmente sesgado por el levantamiento militar y posterior golpe de estado capitaneado por el General Franco, existieron un buen número de asociaciones de mujeres e iniciativas que denunciaban la opresión de las mujeres y abogaban por la igualdad. Pero fue el grupo anarquista Mujeres Libres quien elaboró un completo ideario para la liberación de las mujeres. Fueron ellas las que asumieron en su agenda las dos revoluciones, la revolución anarquista y la revolución de las mujeres, a pesar de renegar del feminismo por considerarlo burgués.

En el panorama político y social de los años treinta destacan figuras femeninas de la talla de las socialistas María Lejárraga, Margarita Nelken, Victoria Kent, Clara Campoamor, de la comunista Dolores Ibárruri “Pasionaria” o de la anarquista Federica Montseny que si bien son el punto de partida por la consecución de la visibilidad ya que su sola presencia supone un hito en la Historia de las Mujeres, fieles a los idearios de sus respectivos partidos, el planteamiento de lucha por la igualdad de las mujeres que poseían estas políticas, tenía objetivos más socioculturales que políticos ya que todas ellas incluida la que fuera ministra de Sanidad y a la postre la primera mujer ministra en España Federica Montseny, asumieron el rol tradicional asignado a la mujer, o séase, el de reproductora y cuidadora, justificando así la clara separación entre el espacio público que ellas habían conquistado, y el espacio privado y doméstico al que seguían relegadas las mujeres que no poseían la educación de estas insignes señoras. Estas significativas mujeres en ningún momento se plantearon la lucha por la consecución de derechos de las mujeres en términos de liberación, y sólo las necesidades bélicas supusieron un intento de movilización de sus bases femeninas, formadas principalmente por las mujeres de los militantes de sus partidos.

Mujeres Libres nace en abril de 1936 de la mano de la periodista y poeta Lucía Sánchez Saornil, de la abogada Mercedes Comaposada y de la médico Amparo Poch y Gascón y aglutina a los ya existentes Grupos Culturales Femeninos de la CNT de Madrid y Barcelona. A pesar de que la liberación femenina como tal no tiene sentido dentro del anarquismo ya que este movimiento lucha por la consecución de una sociedad antiautoritaria basada en principios de solidaridad e igualdad para todos los seres humanos, por lo que la liberación de las mujeres sería una consecuencia inmediata de la lucha social, ML abogó claramente por una lucha paralela; la liberación de la humanidad, y por la liberación de la feminidad tal y como lo atestigua el testimonio de Ilse, una militante anarquista: “la mujer revolucionaria ha de luchar en dos terrenos; primero por su liberación exterior en cuya lucha tiene al hombre de aliado por los mismos ideales, por la idéntica causa. Pero, además, la mujer ha de luchar por la propia libertad interior de la mujer, que el hombre disfruta desde hace siglos. Y en esta lucha, la mujer está sola”.

ML llevó a cabo un agudo análisis de la realidad femenina ya que consideró que sólo mediante la capacitación cultural, económica y social conseguirían las mujeres su libertad. Reconocieron que la base de la independencia de la mujer residía en su independencia económica luchando así contra la idea generalizada de aquellos que veían un peligro en la mano de obra femenina ya que esta mano de obra por su falta de cualificación y baratura ponía en peligro los empleos masculinos.

A pesar de que la maternidad siguió siendo considerada una de las misiones más importantes de las mujeres, se estableció que la maternidad como única función sexual y social limita el desarrollo femenino por lo que era necesario establecer las bases de una maternidad consciente y libremente aceptada. Las mujeres tenían la obligación de controlar la reproducción ya que sólo así serían capaces de luchar contra la inferioridad y los sometimientos de la vida social. Se aceptó la utilización de los métodos anticonceptivos, y bajo los auspicios de la entonces ministra de Sanidad Federica Montseny, el 25 de diciembre de 1936, la Generalitat de Cataluña se legalizó el aborto.

Además de publicar la revista Mujeres Libres, auténtica joya historiográfica, se organizaron cursos intensivos de cultura general, historia social, idiomas, economía, formación profesional y derecho, y se llevó a cabo un verdadero esfuerzo por combatir la prostitución que se definió no como un problema moral, sino como un problema económico que afectaba a las mujeres más pobres de la sociedad española. A pesar de presentar un ambicioso proceso para erradicar la prostitución, este proceso no se pudo llevar a cabo por la falta de recursos, ya que Mujeres Libres nunca recibió financiación de las asociaciones anarquistas, y la lucha por el reconocimiento dentro del movimiento fue tan ardua como infructuosa. La única vez que el movimiento libertario reconoció a ML como asociación fue el 24 de enero de 1938 con motivo de la toma de Barcelona por el ejército fascista, gesto que no deja de tener su relevancia pero que obedece más a la excepcionalidad del momento que a un reconocimiento de la lucha femenina. Curiosamente, la única asociación femenina reconocida por un partido político fue la Sección Femenina auténtico y efectivo instrumento represor de la posguerra, que supo imponer la moral católica que tan nefastas consecuencias tuvo para las mujeres.

El triste desenlace de Mujeres Libres así como del resto de asociaciones y grupos femeninos de la década de los treinta es de todos sabido. Nunca sabremos hasta donde hubiesen llegado los esfuerzos de este grupo de mujeres que se movían entre la tradición llena de injusticias heredada y la lucha femenina, entendida esta lucha como revolución . Lo que es innegable es que nos queda su legado que se debe rescatar del olvido y de la desmemoria histórica.

No me gustaría finalizar este breve repaso histórico que pretende reconocer un legado femenino que inexplicablemente no fue recuperado por las mujeres de la Transición, sin reproducir una cita de una de las fundadoras de Mujeres Libres, que dan fe de lo certero de sus análisis, y que define claramente la masculinidad de décadas pasadas: “el último esclavo, una vez traspuestos los umbrales del hogar, se convierte en soberano y señor. Un deseo suyo, apenas esbozado, es una orden determinante para las mujeres de su casa. El que diez minutos antes tragaba toda la hiel de la humillación burguesa, se levanta como tirano haciendo sentir a aquellas infelices toda la amargura de su pretendida inferioridad” (Lucía Sánchez Saornil La cuestión femenina en nuestros medios. Artículo publicado en Solidaridad Obrera, 26 de septiembre de 1935)

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