Solas (Benito Zambrano, 1999) La precariedad femenina y la mistificación de la maternidad #historiasdenuestrocine

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1770_03Con la crítica de “Solas” de Benito Zambrano, termino ya esta apasionante semana que nos ha hecho recorrer cinco películas,  ‘Nada’, ‘Calle Mayor’, ‘Españolas en París’, ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto!’ y ‘Solas´protagonizadas por mujeres y emitidas por el programa de RTVE 2 “Historias de nuestro cine”

En esta ocasión os voy a dejar el análisis de “Solas” que escribí en el año 2006 para mi Tesina o Trabajo de Grado que se tituló MUJERES Y CINE CONSTRUCCIÓN Y DESTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD FEMENINA EN EL CINE ESPAÑOL DE FIN DE SIGLO (1975-2005), la que por cierto espero subir en breves a alguna plataforma digital. La crítica está tal cual, sin editar y estaba dentro del siguiente epígrafe: 6.2.3 La subjetividad femenina al desnudo: Solas (Benito Zambrano, 1999) y Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2004).

Y no os olvodéis ver oi el debate tras la película!

Solas

Solas, ópera prima de Benito Zambrano, fue uno de los acontecimientos cinematográficos del año 1999 . Mediante dos retratos femeninos absolutamente desgarradores, Zambrano lleva a cabo un sincero y certero análisis de los personajes femeninos y de sus identidades en una Andalucía extrema, machista y empobrecida. Mucho más relevante que la trama -el embarazo de María (interpretado por una sobria y triste Ana Fernández), la estancia en el hospital del padre y la amistad entre la madre de María, Rosa (interpretado por María Galiana) con el vecino (interpretado por Carlos Álvarez-Novoa)- es el retrato psicológico que Zambrano traza de los personajes, especialmente de los femeninos.

El análisis se va a centrar en los retratos de madre e hija y en su relación, ya que así se puede ver cómo Zambrano ha construido los roles que sus mujeres representan, y que tanto conmovieron al público. María es una mujer joven que vive sola con su tristeza, a la que intenta alejar a golpe de güisqui. Sin estudios, sin una preparación específica malvive en un sótano húmedo con el poco dinero que le dan sus esporádicos trabajos como limpiadora. Llama la atención desde el primer instante la soledad de María que resulta una soledad escogida ya que en ningún momento demuestra intenciones de relacionarse con ninguna persona de su entorno, entorno por otra parte muy masculino, al frecuentar María el bar del barrio. Ni siquiera con las compañeras de trabajo comparte algo más que monosílabos. Sus relaciones afectivas se limitan a compartir sexo y poco más con un hosco y desagradable compañero, que en el momento en el que se entera del embarazo de María le deja bien claro que no tiene ninguna intención de formar ninguna familia con ella. El mundo y el entorno de María es un mundo duro, hostil y masculinizado, y su alcoholismo incide en estas relaciones frías y duras. Gran parte de la dureza y de la frialdad de María, que representa el rol de mujer extrema que roza el umbral de la pobreza y que sufre una descarnada soledad, se debe a la inexistente relación que tiene con su familia. El total desarraigo familiar es otro de los elementos que explican las actitudes y la dureza de su personaje.

solas-zambrano

El director, coloca a María en una encrucijada vital a raíz de la repentina presencia de Rosa, su madre, que se encuentra en la ciudad con motivo de la operación quirúrgica a la que se va a someter su marido.

En Solas conviven dos generaciones de mujeres. Estos dos planos vitales permiten analizar las relaciones intergeneracionales entre las mujeres. Tema sumamente importante por lo que puede aportar a la construcción de una genealogía femenina propia, en este caso concreto, desde el punto de vista de la relación materno filial. El tema de la relación intergeneracional femenina es vital para la construcción de la identidad y de la subjetividad femenina. En España conviven un buen número de generaciones de mujeres, que han vivido situaciones vitales muy diferentes. Las abuelas o bisabuelas que vivieron los tiempos de la II República, de la Guerra Civil y de la feroz, miserable y represiva posguerra. Las madres y abuelas que crecieron en el opresivo ambiente de la dictadura, donde la feminidad se construía a partir de renuncias, de servicios y de un desconocimiento total de los temas sexuales, ya que la sexualidad femenina era sistemáticamente negada. Y las jóvenes que al mismo tiempo vivieron con esperanza la Transición democrática, como ya se ha comentado al efectuar el análisis de la película Asignatura pendiente (José Luis Garci, 1977); en cierta manera estaban obligadas a ser más libres. Y finalmente la generación de mujeres nacidas al albor de la democracia, y educadas, si no en una igualdad total, en un ambiente de relativa normalidad que vino de la mano de la educación mixta. El gran logro de esta última generación de mujeres ha sido el acceso a una educación superior, y la incorporación masiva al mundo laboral o del desempleo, con las consecuencias vitales que estos dos importantes hechos históricos han tenido, al superar las mujeres el ámbito de lo doméstico y de la conquista de un espacio público. Las vivencias que suponen estas realidades tan contrapuestas en un corto período de tiempo histórico como lo son seis décadas, merecen un desarrollo y un estudio propio que por obvias razones de espacio y de tiempo no se pueden incluir en esta investigación, pero sirva como apunte para posibles investigaciones futuras. No obstante, suponen el marco referencial para poder comprender las relaciones entre María, la hija, y Rosa, la madre.

Solas-tt0190798-1999-Benito-Zambrano-usEn el inicio de la película los personajes de María y Rosa son antagónicos para el espectador. Rosa, representa el rol de madre, de madre universal, de madre como sinónimo de mujer entregada al servicio de los demás. El espectador intuye lo que a lo largo del film se confirma, que Rosa ha tenido una vida muy dura al lado de un marido maltratador y poco responsable, que se gastaba el jornal en los bares jugando y bebiendo. A pesar de este sufrimiento, Rosa es una mujer serena y complaciente, como quien no espera nada de la vida, salvo disfrutar de los pequeños momentos. Es una mujer positiva, que encuentra la felicidad en los breves momentos en los que adecenta e ilumina el piso de su hija con el simple gesto de comprar unas flores, y que disfruta tejiendo chaquetillas para las vecinas del pueblo y para la hija del médico. Esa positividad del carácter de Rosa está muy relacionada con la resignación, ya que acepta sin alterar su ánimo tanto las críticas constantes de su marido, y los reproches de una hija que lucha por no parecerse a ella.

Rosa representa la identidad femenina de la dictadura fanquista. Esa identidad de las mujeres del pueblo, sabias a base de observar y sufrir privaciones y mala vida, y de las que pocas quedan. A lo largo de toda su vida ha asumido un rol de mujer pasiva y resignada a una autoridad patriarcal ejercida férreamente por su marido, una autoridad que se imponía porque sí, y a la que nadie se podía negar. Un detalle que ilustra a la perfección esta feminidad del pasado, es el hecho de que Rosa, en lugar de llamar por teléfono del bar del barrio, como le ha aconsejado su hija, no llegue a entrar en el bar al encontrarse éste lleno de hombres. Su reacción es la lógica de una mujer del mundo rural, en el cual la delimitación y separación de los espacios masculinos y femeninos forma parte de la organización social y vital. Las mujeres en la casa, y los hombres en el trabajo o en el bar.

No obstante, Rosa, cuyo nombre el espectador únicamente conoce al final, aspectosolas_benito_zambrano que incide por un lado en el clima general de dureza y deshumanización, y por otro en el poco reconocimiento de estas mujeres en la sociedad patriarcal y machista de los pueblos, vive una hermosa relación de amistad y de algo más con el vecino de su hija, de quien tampoco sabemos el nombre. La relación entre ambos, una de las principales aportaciones de la película, por su ternura, y por las pocas ocasiones en las que se han tratado las relaciones entre personas mayores en el cine español, significa la posibilidad de encontrarse con un hombre de una manera completamente diferente a las duras experiencias de Rosa con su marido. Rosa y el vecino se relacionan como amigos, como compañeros, y comparten con alegría los escasos espacios de tiempo que Rosa tiene. Incluso llegan a compartir cierta intimidad desde el momento en el que Rosa le socorre tras un problema intestinal. Pero esta relación que roza una ternura pueril, se rompe antes de empezar, con la recuperación del marido de Rosa. Desde el momento en el que el marido mejora de su dolencia le lanza a Rosa una frase tan brutal como “hueles a macho”, como si nada se le escapase a ese marido dominador y controlador, Rosa sabe que no podrá compartir más instantes con el vecino. Para el espectador resulta desolador ver cómo el vecino espera todo el día en la ventana para comer con Rosa. La decepción, la tristeza y la soledad del vecino conmueven especialmente.

Zambrano no es muy explícito al desarrollar la relación de Rosa y de su marido, pero por los breves apuntes y por las referencias a su convivencia en diferentes conversaciones el espectador posee las suficientes pistas para saber que la vida de Rosa ha estado marcada por el sufrimiento al lado de ese hombre. Son constantes sus frases de desprecio hacia ella. Le llama “vieja tonta” cuando se entera que está alojada en casa de su hija, algo bastante lógico en la situación de una madre que no ve frecuentemente a su hija y la encuentra demacrada, visiblemente desmejorada, y triste. La ve sonreírse y comenta “esta vieja está cada día más chocha. Ahora se ríe sola”. La única vez que el marido se dirige directamente a ella, es para preguntarle si él, a lo largo de su vida ha sido un hombre, se supone que refiriéndose a su hombría ya que al contestarle Rosa que algunas veces la ha pegado, el marido vuelve a la carga “vieja tonta, tú nunca entiendes nada”. En definitiva, el matrimonio de Rosa, se ha basado en una relación de poder, en la que el marido ostenta la fuerza y ella es la víctima sumisa que acepta todo lo que se le imponga con resignación, y la edad y el paso de los años, no han hecho sino perpetuar esa sumisión.Solas-Benito_Zambrano-1999-02

El tema de la maternidad recorre y vertebra toda la película, y las referencias a ella son diversas. Se habla de la maternidad como algo universal. Por un lado se manifiestan en la relación entre María y Rosa, pero existen ciertas imágenes, ciertos apuntes que muestran diversos retratos de madres que sufren. Por medio de breves pinceladas, como la madre que acompaña a su hijo drogadicto en el autobús, la madre que acude con su hija adolescente a la consulta de planificación familiar, Zambrano muestra a madres que sufren por sus hijos.

El personaje de María, la hija, representa el rol de mujer con escasa fortuna en la vida: nula formación, trabajo escaso y mal remunerado, novio machista, dominante y maltratador, soledad, alcoholismo… Pero ¿por qué se ha convertido María en una mujer insensible, sola y alcoholizada? Con la presencia de la madre el espectador va teniendo las pistas necesarias para entender cómo se ha ido construyendo María esa identidad que lleva a identificarla como un personaje desdichado y desgraciado. Desde el inicio del filme, se sabe que la familia de María es una familia dispersa. Al preguntarle el médico por el resto de sus hermanos, la respuesta de María es tajante: “han huido lo más lejos que han podido”. Esta huida responde, por un lado, a la situación económica propia del entorno rural del sur y, por otro, al mal ambiente familiar que reinaba en la casa, como el espectador podrá intuir desde el comienzo, y podrá ir comprobando con posterioridad. La frialdad define desde el principio la relación entre madre e hija, y se percibe en el ambiente la existencia de un pasado que a todos duele, y a María especialmente.

1770_01El personaje de María no se siente cómoda con la presencia de su madre, ya que es testigo de sus desgracias. A ninguna hija le debe gustar que una madre la vea viviendo en los umbrales de la pobreza, malviviendo en un húmedo bajo, sin una estabilidad laboral y afectiva, aspectos vitales importantes para una madre. En ningún momento buscará consuelo o protección en la figura materna y al igual que su padre aunque en menor medida y con menos brutalidad, existen momentos en los que no la trata bien. Se observa continuamente una tensión en María, un nerviosismo por no parecerse a su madre. En un momento en el que la madre la intenta aconsejar, María le pide “no me ponga su vida como ejemplo”. Incluso hay un momento en el que Rosa se revela ante el trato de María y le pide “Soy tu madre, respétame por favor (…), eres igual que tu padre. Todos los problemas los pagas conmigo”.

No obstante, dentro de la frialdad y de la dureza de María para con su madre, a medida que va transcurriendo el metraje, se observa cierto acercamiento entre ambas. El regalo del chaleco o incluso del cupón de lotería , suponen un cuidado por parte de Rosa, que María reconoce. Es muy significativo el hecho de que María le diga a su madre “Madre, me gusta como huele”, condensando en esa frase todo su amor y su cariño e, incluso, que acceda en un principio a ser la madrina de la niña de una antigua amiga del pueblo, gesto que realiza en gran parte por complacerla. Pero el momento en el que realmente recuerda a su madre es cuando llega a su casa y nota tanto su presencia por medio de las flores, de la mecedora, del sobre con fotos y dinero que su madre le ha regalado, como el vacío que provoca la ausencia.

La relación de María con su padre es una relación rota. No entrará a visitarlo al hospital hasta que no sea estrictamente necesario y, en ese momento, son latentes sus diferencias. El padre no quiere comer lo que María le ofrece, pero ésta, lejos de amilanarse como lo haría Rosa, le ofrece la comida a los compañeros de habitación. Este gesto, revela un auténtico pulso entre padre e hija, en el que la hija le demuestra que poco o nada le importa ya su autoridad. La influencia de la figura paterna en la vida y en la identidad de María es esencial. Tanto su madre como sus hermanos sufrieron a un padre maltratador y borracho, que cuando no pegaba a la madre pegaba a sus hijos. Su mentalidad patriarcal y machista impidió que su hija estudiara, como hubiera sido su deseo. La madre así se lo confirma al vecino: “María quería estudiar cuando chica, lo que pasa es que el padre no quería, ya sabes como son los hombres antiguos”. Como consecuencia de este irracional dominio María, al igual que sus hermanos, huyó del hogar paterno. No es difícil imaginar la violenta escena de la despedida en la que María rompió definitivamente el vínculo paterno filial y buscó una vida nueva en la ciudad. La frase “él y yo ya nos despedimos una vez y no creo que haga falta repetirlo”, ilustra a la perfección este aspecto. Uno de los principales temores de María ante su embarazo es precisamente parecerse a su padre, llegar a convertirse en una madre despótica y alcohólica, que no tenga nada que ofrecer a su hijo.

hqdefaultLa relación de María con su novio camionero es una relación basada en el dominio y en el machismo, reproduciendo así los patrones patriarcales sobre los que se ha construido la relación de sus padres. Su “novio” representa el prototipo de hombre rudo y machista que tiene muy claro que unas mujeres son para follar, y otras para casarse. Obviamente, en el momento en el que María le comunica que está embarazada -porque a él le gusta “follar sin condones”- después de afirmar “tú eres mi desgracia, tía”, le confirma sus deseos de que María aborte. La única responsabilidad que está dispuesto a asumir es el pago del aborto. Sus palabras son duras y violentas. Por un lado se muestra encantado de que el aborto sea gratuito: “Qué más quieres, rápido y gratis. Si las mujeres de hoy no os podéis quejar. Mi vieja de joven casi se muere de un aborto que le hizo una partera. Encima le cobró mil duros que en aquella época era un dinero”. Pero la humillación y el desprecio hacia María no tienen límites. Cuando María le confiesa su miedo y le dice que quiere tener el niño, su respuesta es la siguiente: “Si lo que necesitas es una polla, yo te presto la mía (…) Para ser madre hay que ser una mujer de una vez, y tú sólo eres media porque la otra media está alcoholizada (…) Si quieres un tío para casarte búscate a otro, porque yo paso”. Sus palabras no dejan lugar a dudas. Se desentiende totalmente de la suerte que pueda correr María, y le deja bien claro aquella afirmación tan antigua pero todavía tan instaurada en la mentalidad y en la subjetividad masculina, de que ciertas mujeres son para pasárselo bien, y otras mujeres son para casarse. O sea, se siguen rigiendo por el maniqueísmo de “o virgen o puta”. El camionero, representa todas las esencias del macho patrio. Chulería, dominio, suficiencia, desprecio por la mujer que le ama y desentendimiento de la responsabilidad que supone el embarazo de María.

La vida laboral de María, su fuente de supervivencia, es precaria. Trabajos esporádicos de limpieza que reflejan un mundo laboral inestable precario que la condenan a la inseguridad y a la pobreza.

Todos estos aspectos vitales, entorno familiar desestructurado, vida sentimental rota, precariedad laboral, inseguridad vital y miedo a afrontar un embarazo en soledad con tan pocos recursos económicos y anímicos agudizan el alcoholismo de María, su soledad y su tristeza. Llama poderosamente la atención, y sin duda influye en el ánimo del espectador, el hecho de que el personaje no comparta sus problemas con nadie. Será sólo al final de la película, cuando se confiesa con el vecino y afirma que en la ciudad “una no tiene con quien desahogarse. Se lo va guardando todo para una, y al final se le hace un callo en el estómago”. Así comenzará a romper la armadura con la que se ha protegido contra su soledad y su pobreza. Confiesa al vecino su miedo, y sus deseos de cambiar su vida: “Yo lo que quiero es que me digan que mi vida va a cambiar. ¡Tengo 35 años y quiero tener ese niño!”. Difícil deseo para una mujer con un horizonte vital como el de María. Pero Zambrano, quien no ha tenido ninguna compasión ni concesión para con sus personajes, al final del film, une las trayectorias vitales de María y del vecino, incluso parece que esta unión se produce en cierto modo por la intercesión de la madre, y permite el nacimiento de una niña mediante la asunción de responsabilidades del vecino, que se convierte en un “abuelo adoptivo”.

Ante esta resolución del conflicto, el personaje de María recupera la paz: “lo que se me ha quitado es el dolor que tenía más dentro, y las pesadillas”. El vecino sustituye la ausencia de la figura paterna y masculina en la vida de María y le otorga esa paz y serenidad de la que estaba tan necesitada. Al mismo tiempo, deja al espectador una leve sonrisa en los labios, ya que la creación del nuevo núcleo familiar formado por una madre joven, abuelo adoptivo y niña, suponen un claro cambio de rumbo en las tristes y solitarias vidas de los protagonistas, que lloran la muerte de Rosa.

1770_02Las aportaciones de esta película son diversas. Por un lado, incluye en la trama temas como el de la indefensión y pobreza femenina, la soledad y tristeza de la vejez, el desarraigo familiar, la pobreza, la relación intergeneracional entre madre e hija, que no habían sido tratados en el cine español con esa sensibilidad y esa profundidad con las que las trata Zambrano. Solas, es una película extrema que muestra dos contextos, dos generaciones, dos identidades femeninas, la de la madre y la de la hija, que cada una en su espacio, rural y urbano, luchan por sobrevivir.

Existe otro aspecto sobre el que merece la pena detenerse. Además de realizar un retrato de la feminidad, desde el punto de vista de la maternidad, también refleja un retrato de la masculinidad. Zambrano presenta retratos masculinos extremos, como el personaje del camionero que deja embarazada a María, y el dueño del bar, cuya insinuación sobre sus necesidades sexuales mientras su mujer guarda la cuarentena por parto, son brutales. Frente al camionero, frente al padre de María y el marido de Rosa, se encuentra el personaje del vecino, cuyas virtudes (compañerismo, ternura, amistad, independencia) se ensalzan ante los modelos masculinos retratados. Si bien los retratos sobre la masculinidad que se trazan en Solas coinciden con muchos hombres en la realidad, también son muchos los que llegan a responsabilizarse de sus hijos, y que respetan la cuarentena de sus mujeres, por poner ejemplos que se adecuen a la película.

Ya se ha comentado el gusto del director por insinuar, por mostrar a partir de breves pinceladas, perfiles de madres que sufren. Toda la película, como se deduce de la dedicatoria final “A mi madre, a todas las madres”, supone un claro tributo a la maternidad. A lo largo de toda la película están implícitas, también, las relaciones entre el campo y la ciudad, que simbolizan dos mundos opuestos, la desestructuración y la pobreza de ciertos barrios andaluces. Es por ello que Solas resulta una película esencial para analizar el tema de la construcción de la identidad femenina, ya que ofrece dos retratos de mujeres duros, extremos, pero totalmente necesarios para entender a la generación de madres y esposas sacrificadas que sufrían a maridos maltratadores, jugadores y borrachos porque era lo que se esperaba de ellas, porque era lo que tenían que hacer. Es útil para analizar las consecuencias que la actitud de resignación ha tenido en sus hijas, y para entender a todas las mujeres a las que la vida no les sonríe; que viven en los umbrales de la pobreza, que se sientes defraudadas, tristes y que, resignadas viven con grandes dosis de amargura.

¿Qué he hecho yo para merecer esto? (Pedro Almodóvar, 1984) Amas de casa desesperadas, tristes y drogadictas #historiasdenuestrocine

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qehy

El siguiente fragmento pertenece al libro “Fotogramas de género. Representación de feminidades y masculinidades en el cine español (1977-1989)” Logroño, Siníndice, 2013. Capítulo 4: Rupturas de referentes y subversión del orden patraiarcal en las comedias de Pedro Almodóvar. Páginas, 111-113. [Sin notas a pie de página]

Amas de casa desesperadas, tristes y drogadictas

En Qué he hecho yo para merecer esto?, su cuarta película, Almodóvar deja de lado la temática de la movida madrileña y la excepcionalidad del convento de Entre tinieblas y entra de lleno a tratar una problemática real y cercana: la situación de las amas de casa españolas pertenecientes al lumpen, para quienes, a diferencia del resto de personajes analizados, la Transición o la democracia no han supuesto ningún cambio en sus vidas, salvo quizá un cambio de escenario; del mundo rural al mundo urbano. La trayectoria de Almodóvar influyó en la recepción inmediata de Qué he hecho yo…Espec­tadores y espectadoras respondieron al profundo drama cotidiano con la risa, para estupefacción de la propia Carmen Maura, la protagonista principal. La risa del público condenaba al personaje de Gloria a una sumisión mayor.

zasluzylam-02En Qué he hecho yo para merecer esto? el personaje de Gloria es una mujer que sobrevive a duras penas en una España que va consolidando su recién es­trenada democracia y en la que muchas mujeres siguen viviendo en un rol de sumisión del que les es imposible salir. Analfabetas -como se reconoce Gloria- y empobrecidas, las amas de casa del barrio madrileño de la Con­cepción no tienen ninguna posibilidad de cambio. Gloria y sus vecinas no tienen que enfrentarse a ninguna crisis vital ya que únicamente aspiran a sobrevivir a una rutina cruel y aburrida que las consume poco a poco. Por primera vez, Almodóvar se interesa por sus orígenes rurales a través del personaje de la abuela, interpretado por Chus Lampreave.

La crudeza del retrato de Gloria se debe al interés manifiesto de Almodó­var de retratar el universo vital del ama de casa. Almodóvar perfila un personaje de ama de casa y madre cuya rutina resulta trágica. Elementos narrativos, hábilmente utilizados, como introducir la cámara dentro de los electrodomésticos, están dirigidos a acentuar la sensación de angustia y monotonía. La estética está al servicio de retratar a Gloria y su entorno familiar, un hogar de clase urbana baja, en un barrio marginal y prole­tario169. Esta caracterización del personaje de Gloria -al que la propia Maura no fue ajena- define a la perfección la identidad del ama de casa alienada. La cercanía de Qué he hecho yo… se debe en gran parte a la adop­ción de Almodóvar de los recursos narrativos y fílmicos del género del neorrealismo170. Como es habitual en el cineasta, el neorrealismo se funde con otros géneros como el melodrama, subvirtiendo así la construcción de los modelos de mujer.

Carmen está condenada a trabajar fuera de casa para contribuir a la pobre economía familiar, en un trabajo que lejos de aportarle satisfacciones se convierte en una prolongación de su trabajo en el hogar. Ignorada por todos, su marido Antonio (Ángel de Andrés López), sus dos hijos o la abuela que sólo se dirigen a ella para exigirle cosas o para trasmitirle sus tribulaciones, Gloria únicamente encuentra consuelo en las anfetaminas y en la amistad que le une a sus vecinas. Sus lamentos, que nadie escucha son una constante y el reflejo de una vida sin alicientes: “que me paso las veinticuatro del día trabajando y no me cunde nada,” “quién me mandaría a mí casarme con lo bien que estaría soltera!” ,“el día menos pensado me largo y a ver cómo os vais a arreglar sin mí. Las pequeñas desgracias cotidianas, como llegar a casa cargada con la compra y tener que darle a la luz con la barbilla para descubrir que el ascensor se ha averiado, no hacen sino incidir en su infeliz existencia.

La relación con su marido está rota. Se basa en el hastío y no aporta a Gloria ningún tipo de alegría o aliciente. La frialdad entre ambos carac­teriza su convivencia. Reflejo de ella es la relación sexual que mantienen, carente de cariño o afecto. Gloria ni siquiera se quita el delantal, y para ella es una obligación más para con su marido, como hacerle la cena o la cama.

maxresdefaultLa relación con sus hijos no es buena. Kinkis de barrio, Toni, el mayor, trapichea con drogas y Miguel el menor, se prostituye. Es una maternidad resignada y trágica. Gloria es consciente de la vida de sus hijos pero no hace nada por impedirlo. Es capaz incluso de vender a su hijo Miguel al dentista pederasta. Lejos quedará la figura de la madre coraje. Es más maternal la relación que tiene Toni con la abuela que le ayuda a hacer los deberes, o salen juntos a pasear. Incluso es más maternal la relación que mantiene Gloria con la hija de la vecina, quizá fruto de la compasión que despierta la niña ante el duro trato que le dispensa su propia madre. Se produce una subversión de roles ya que es Toni quien ofrece dinero y protección a Gloria cuando decide irse al pueblo a vivir. También le reco­mienda que deje de tomar pastillas.

Las relaciones de afecto que establece Gloria son con sus vecinas Cristal (Verónica Forqué) único personaje positivo de la película y Juani (Kiti Mánver), mujer resentida y cruel. Cristal, la barbie-prostituta un poco heroinómana, “porque la heroína adelgaza”, es el claro contrapunto al personaje de Gloria. Entre ellas existe una sincera amistad. Cristal es la única que comprende a Gloria y se hace cargo de su situación. Dirá sobre Gloria: “ella está un poco histérica. Es que lleva una vida…trabajando de asistenta y con dos hijos”. Entre ambas se establece una relación de solidaridad femenina y vecinal, un tema recurrente en Almodóvar, que les lleva a establecer estrategias de supervivencia para hacer frente a las estrecheces.

Lo verdaderamente trágico del personaje de Gloria reside en que ni si­quiera con la muerte de su marido su vida tiene esperanza. Ni el artificial final con la llegada del hijo menor es capaz de mitigar el desasosiego que produce en espectadores y espectadoras ver a una Gloria que camina sola hacia su casa.

Españolas en París (Roberto Bodegas, 1971) del pueblo a París, a servir #historiasdenuestrocine

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Espa_olas_en_Par_s-104410826-largeNo recuerdo muy bien cuándo fue la primera vez que vi Españolas en París, pero ya hará unos cuantos años. Comenzaba con esto del cine español y los feminismos y vi la película atraída por el título. La primera película de Roberto Bodegas rodada en Paris en 1970, una década después de que el cineasta emigrara a la misma ciudad, narra la historia de un grupo de personajes, sobre todo femeninos que han dejado sus familias y sus pueblos para trabajar en París como asistentas y criadas. Y es una película brutal, de esas que llegan y sorprenden. Porque antes de ver la película, apenas tenía idea del gran número de mujeres jóvenes que trabajaban en Francia en el servicio doméstico.
Españolas en París está producida por José Luis Dibildos, y entra en lo que sé dio en definir como “tercera vía” del cine español , aquel que no era destape puro y duro, ni cine metafórico o intelectual, a saber, las opciones mayoritarias. Y es que la película desde un punto de vista crítico se preocupa y denuncia la situación de estas trabajadoras incidiendo desde y mostrando la preocupación de las señora francesas por sus criadas. Existen programas de radio que hablan “del problema humano de las criadas españolas” y lo relacionan con que éstas son mal organizadas, usan transistores, tienen visitas, son caprichosas y tienen actitudes incontroladas por ¡¡¡su origen árabe!!! o cursos a los que acuden las señoras francesas en los que les aconsejan darles afecto a sus criadas para que “sus hogares no se llenen de reivindicaciones” Incluso una señora española de visita en París, interpretada por Enma Cohen se queja de que en España no hay criadas porque están todas en París o en las fábricas. vlcsnap-2012-10-20-14h49m14s110Encima les pagan una barbaridad así luego son capaces de exigir mejoras laborales. pinceladas como un artículo sobre los estragos de la heroína y una secuencia en la que Manolo (Máximo Valverde) increpa a un coche alemán que ha sido construido con manos españolas nos remiten también a una lectura de la realidad nada complaciente.
En este ambiente viven diversos personajes femeninos como los de Isabel (Ana Belén), Emilia (Laura Valenzuela), Francisca (Tina Sáiz), Dioni (Elena María Tejeiro). Cada uno de ellos tiene su historia, pero están en París para mandar divisas a España. Francisca sólo aguanta en París cinco meses, trabaja un hogar regentado por unas monjas. Tiene que pasear a unos perros gigantescos. No es excesivamente feliz, pero le encanta viajar en metro porque está lleno de luces. Deja París con un bote de Nescafé debajo del bajo, porque como ella misma afirma, aunque en España exista el Nescafé, en su casa no lo saben. Dioni se ha dedicado a ahorrar para ir pagando a plazos la televisión y la lavadora, junto a su novio que está trabajando en Alemania. Apenas ha pisado las calles de París, ya que en su tiempo libre cose sin cesar su vestido de novia y su ajuar. No derrocha alegría precisamente cuando  su novio viene a buscarla.
imagesEmilia fue a París de “viaje de novios”, aunque el novio estaba casado. Es uno de los personajes más transgresores. Las mañanas que tiene libres, en lugar de ir a misa como el resto de sus compañeras, se dedica a vestirse de francesa y ligar con hombres españoles que están trabajando en París y vienen de paso. Se siente muy cómoda y asume la figura de “la querida”. Es la que se siente más libre de todas, y desde luego, la más moderna. No es una “buena chica” y aunque como todas las mujeres de la película necesite una relación con un hombre par tener reconocimiento social, no se resigna.
1350576242_012550_1350587177_noticia_normalIsabel, la protagonista principal ha venido del pueblo para ganar dinero para que su hermano estudie y es que aunque ella es la mayor, en su familia ni siquiera se han planteado que sea ella quien estudie. Isabel no lo puede explicar mejor “las mujeres al fin y al cabo con saber un poco…yo estudié hasta los 13, pero un hombre sin estudios…”. Se enamora perdidamente de Manolo, quintaesencia del macho español, quien le promete que dejará a su novia, una “muy buena chica” que trabaja en el Corte Inglés y que está ahorrando para comprarse el piso y poder casarse, pero finalmente la abandona. La secuencia del intento de aborto encima de un plástico en la mesa de la cocina a cargo de dos señoras mayores caracterizadas como brujas debería ser de visión obligada para cualquier persona que esté en contra del derecho de las mujeres a decidir. Al final, Isabel se rebela, grita y llora, no quiere abortar como le está imponiendo Manolo.
Su mirada altiva, desafiante, orgullosa y directa al público merece su lugar propio en nuestro cada vez extenso universo de heroínas y mujeres fuertes.
Españolas en parís

‘Calle Mayor’ (Juan Antonio Bardem, 1956). La miseria de ser mujer #historiasdenuestrocine

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57-isabel_vestido_y_maniquiEn “Historias de nuestro cine” de RTVE “, la 2, hoy a partir de las 22:00 horas podremos disfrutar de la película ‘Calle Mayor’ ee Juan Antonio Bardem, un retrato brutal que sintetiza que ser mujer depende de que te saquen a bailar en em momento preciso…..

Calle Mayor2Ganadora del Premio de la crítica FRIPESCI del Festival Internacional de Cine de Venecia, elegida en Bruselas como una de las 50 mejores películas europeas de la historia (no sé en qué año ni en qué contexto), Calle Mayor (1957) de Juan Antonio Bardem, junto con La tía Tula (Miguel Picazo, 1964) y Nueve cartas a Berta (Basilio Martín Patino, 1965) conforman una serie de películas que se interesan en plena dictadura franquista por denunciar la situación de inferioridad jurídica, social y moral en el que vivían las mujeres españolas bajo el eficaz nacionalcatolicismo que estableció la familia como única organización social y consecuentemente como único destino femenino.

Calle Mayor es una feroz historia que narra la vida de Isabel Castro, una mujer de 35 años que vive en una pequeña ciudad de provincia cualquiera y que es víctima de una cruel broma , una broma de señoritos de casino, una cuadrilla de amigotes que se divierten haciéndole creer que uno de ellos quiere casarse con ella. Se trata de un grupo de hombres aburridos, sin ninguna empatía que se dedican a reírse del prójimo y que viven en una de esas ciudades de provincias cuya vida se basan en tres pilares: las campanas de la catedral, los seminaristas y los paseos por la Calle Mayor.

Isabel habita en el universo de las solteras, esas mujeres que no son ni novias ni esposas. Una posición francamente compleja en una sociedad en la mujeres que se relacionaban demasiado con un hombre-nos referimos a tener más de dos conversaciones sobre el tiempo- ya eran sus novias o eran repudiadas, y es que como se llega a comentar en la película, si sales más de un día con una chica ya eres su novia.

A pesar de la presión social, primero por parte de las amigas, de sus tías y de su índicemadre no se ha casado. Ella ha esperado y esperado pero ese hombre ideal -que teniendo en cuenta que pertenece a la clase social alta no podía ser cualquiera. no ha aparecido. Se siente fracasada como ella misma dice “me miré al espejo y me dije, Isa, no tienes novio. Eso es un fracaso, salí de las monjas hace 18 años y sólo tenía una cosa que hacer…” La presión social y el matrimonio burgués como única opción para las mujeres de su clase es evidente ya que Isabel quiso trabajar y su madre se opuso por ser una señorita y sus tías por “aquello del qué dirán”.

El noviazgo, ese al que toda mujer debe acceder para ser definida como persona humana, le permite a Isabel estar dentro de la sociedad. Desde que es una mujer con novio la gente le paran en la calle, le hablan, las monjas del colegio le dicen al novio que Isabel es una mujer buena, decente y limpia (¡¡¡¡!!!!). Vive un proceso personal de crecimiento ya que siente que ha empezado a vivir desde que conoció a Juan, y cada vez es más feliz. Todos sus sueños y anhelos a los que parecía haber renunciado se están cumpliendo y está viviendo ese amor romántico que ve en las películas de Hollywood, películas que le encantan, en la que el amor y todo es muy bonito aunque sea mentira (ese amor que en España llega siempre en dos camas).

Frente a Isabel, Juan (José Suárez) asume una masculinidad muy burda excesivamente básica. Vive muy atormentado, agobiado y con grandes remordimientos por la broma que se ha prestado a protagonizar. Quiere abandonar, pero cuando sus compinches le insinúan que no tiene cojones, es capaz de declararse en medio de una procesión y de incluso ir a visitar un piso en construcción previo paso a casarse, una de las secuencias más impactantes de la película. Isabel le da asco y le inspira lástima, pero no es capaz de ser sincero con ella y decide huir.

Y ahí se queda Isabel, cuya vida, reputación y futuro ha dependido de si la iban a buscar para llevarla al baile. Esperando y esperando, como dice Antonia la prostituta buena y comprensiva. Suya es la frase “lo de siempre. Esperar, esperar a un hombre como esa pobre mujer”. Aquí reside la gran tragedia de las mujeres españolas de los 50 en que sólo pueden esperar a ser esposas y madres y aunque a Isabel se le abra una posibilidad, nunca va a ser capaz de coger el tren. Tampoco podemos olvidar que era el año 1957.

Nada (Edgar Neville, 1947) de cuando Andrea intenta superar la nada. #Historiasdenuestrocine

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Nada

Esta semana, el programa de la 2 Historias de nuestro cine va a dedicar su semana a películas centradas en la situación de las mujeres como bien indican en su página web “Historia de nuestro cine’ repasará esta semana cómo cómo se ha ido proyectando el tema de la condición de la mujer en el cine a través de películas como ‘Nada’, ‘Calle Mayor’, ‘Españolas en París’, ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto!’ y ‘Solas’“.

Como podéis ver en su web, servidora va a participar en el debate del viernes rodeada de las actrices María Galiana, Tina Sáinz y la directora Patricia Ferreira. Y aprovechando la ocasión, vamos a publicar todos los días una crítica de las películas que se van a ir viendo. Y empezamos con la película Nada…..

el-poliedro-de-la-pobreza-a-qu-reflexin-te-lleva-esta-escena-de-nada-de-carmen-laforet-1-638Nada es el título de la primera novela de Carmen Laforett que escribió con tan sólo 23 años en 1944. El año siguiente ganó la primera edición del Premio Nadal con esta novela escrita en primera persona protagonizada por una joven huérfana que deja el pueblo para ir a Barcelona a estudiar Letras a la Universidad. En Barcelona se hospeda en la casa familiar de la calle Aribau donde conviven su abuela, su tío Román, su tío Juan, su mujer Gloria y la tía Angustias.
En el año 1947 Edgar Neville rodó la adaptación cinematográfica de la novela, con Conchita Montes en el papel de Andrea, la protagonista, y a cargo de la adaptación del guión. En la novela la Guerra Civil y sus consecuencias o el maltrato físico a Gloria, en forma de continuas palizas están mucho más presentes que en la adaptación cinematográfica y la Andrea de la novela remite a una jovencita más que a la mujer que encarna Conchita Montes, la película es una adaptación muy fiel que consigue trasmitir el ambiente de opresión, angustia y miseria.
La vida de Andrea no va a ser fácil por su pobreza y por la tía Angustias quien le recuerda continuamente que vive casi en exclusiva de la caridad familiar y ejerce sobre ella una vigilancia y control a todas luces patriarcal. Para Angustias, quien tiene una historia de amor prohibida y fallida, los hombres siempre son sospechosos de hacer daño a las mujeres, y Andrea, aficionada a los paseos en solitario por la ciudad es una golfa que se dedica a desgastar zapatos.Representa al brazo armado del patriarcado y asume su papel de censora controlando la decencia de su sobrina, y es que mientras viva en su casa deberá respetar las reglas del decoro y la moralidad.

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En un contexto en el que las mujeres se casan en cuanto pueden para huir de la miseria o de los ambientes opresivos familiares, destacan el personaje de Gloria, una mujer bella casada con Juan a quien Angustias culpabiliza de todos los males de la humanidad y la califica como “mujerzuela”. Es jugadora profesional y mantiene a toda la familia. Todo un personaje subversivo en una película de 1947 que junto al personaje de Ena, la amiga de Andrea que juega con los hombres a su antojo rresentan otro tipo de feminidades alejadas de las mujeres sacrificadas, sumisas y resignadas.
Nada es una joya de película cuya acción transcurre en la casa familiar en la que se respira un ambiente claustrofóbico y muy oscuro y que nos remite a una sociedad marcada por una guerra civil, la ruralidad, la miseria y el control hacia la vida de las mujeres. A todas estas situaciones tendrá que hacer frente Andrea, mucho más interesada en patear Barcelona y vivir una vida no escrita de antemano. Una propuesta literaria y cinematográfica que sin duda nos remite a las resistencias y a la crítica de una sociedad podrida y enferma. Una película y una novela que conjugan con maestría el ambiente opresivo que sentimos y palpamos, con ciertas reminiscencias góticas que a pesar del ambiente se enfrentan a la nada, al destino fijado de antemano.

Asesinatos machistas, pancartas y hombres

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Foto concentración Bilbao. 13 agosto 2015. Fuente: Facebook Gafas Moradas

Foto concentración Bilbao. 13 agosto 2015. Fuente: Facebook Gafas Moradas

A nadie se le escapa que las mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas están sobrepasando las estadísticas estos meses de julio y de agosto. El problema estructural de la violencia de género deviene ya en terrorismo machista, y aunque todo parece indicar que un pacto de estado no es una urgencia para los organismos públicos, y que los medios de comunicación no van a poner a sus trabajadores y trabajadoras a hacer cursillos sobre comunicación feminista, a nadie se le escapa ya que esta situación es insostenible.

De algunos de los aspectos que han dejado en evidencia estos asesinatos y las reacciones que generan o no generan en la sociedad, es la polémica surgida a partir de que en algunas de las concentraciones de repulsa hayan sido los hombres quienes han sostenido la pancarta.

Creo firmemente en espacios exclusivos de mujeres desde la experiencia que da en tener algún alumno que en lugar de aprender y escuchar se siente interpelado, cuestiona y no deja avanzar. En espacios propios y seguros lejos de cualquier interferencia patriarcal, en la medidad de lo posible. Pero también creo en que el sujeto político de los feminismos somos todas las personas que conformamos la sociedad. Hay luchas que debemos protagonizar, pero toda la sociedad debe implicarse.

Uno de los pasos de esta implicación es la necesaria presencia de los hombres en la lucha de la violencia de género. Implicación y presencia que se está dando de forma excesivamente lenta. No hay una masculinidad mayoritaria que interpele, cuestione, rechace o margine la masculinidad maltradadora y/o asesina. hay demasiados hombres que matan a las mujeres, como muy bien disecciona Coral Herrera en el artículo La masculinidad patriarcal y la violencia de género.

Que los hombres cojan la pancarta es un hecho simbólico importante. Seguro que quienes la portan no lo hacen para quitar un espacio feminista. Quiero pensar que lo hacen por compromiso y por lucha feminista. Y se necesitan, muchos, muchisimos más, y por qué no, igual necesitamos más pancartas -igual se pueden traer una hecha de casa- y mas luchas que se vayan articulando y cohesionando.

¡No me toques los tacones! ‘Jurassic World’, una película moralizante #pikagramas

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La predecible cuarta entrega de la saga remite a roles tradicionales de género: el héroe que domina a los dinosaurios y se rige por la ética, frente a la mujer trabajadora que no se quita los tacones para correr y que viva frustrada por no ser madre. Lee la crítica aquí.

Las tetas locas

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Las tetas locas son tetas de plástico o de silicona, no sé muy bien de qué están hechas que se venden en tiendas de souvenirs. Que lo mismo le puedes comprar a tu suegra de recuerdo de vacaciones un imán para el frigo que una teta.

Cuando le pregunto a la de la tienda si son tetas, se ruboriza y me dice que sí que son tetas y que la gente las compra.

Que resulta flipante que se vendan tetas, que no son duras, que no botan, que no se pueden usar como pelotas. Que no sé que fin tienen….que quizá sea una antigua y no esté en la onda…quizá pronto vendan testículos.

Cooperativas de mujeres y nuevas estrategias feministas (+Pikara. Eldiario.es)

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pikaraCarmena-Gobierno-garantice-tratamientos-hepatitis_EDIIMA20150621_0407_5La mención de Manuela Carmena a contratar a madres para limpiar colegios denota buena voluntad, pero ha cabreado a muchas feministas.

Si queremos ser protagonistas del cambio, debemos ser integradoras y pactar sobre unos mínimos, aparcando discusiones que restan energías. Puedes leer el artículo aquí

Machirulos moteros, novias, esposas, amantes y putas, un análisi de género de la serie Hijos de la Anarquía

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En él escribo junto a gentes de la categoría de Bárbara Ayuso, Irene G. Rubio, Pablo Elorduy, Carolina Mateo, Lucas Platero, María Folguera, Fernando Castro, Silvia Nanclares, Iván de los Ríos e Ignacio Moreno (Palomitas en los Ojos).

Un artículo desde las tripas y el corazón de una de mis series preferidas de todos los tiempos y que espero que disfrutéis. Gemma Teller-Morrow for ever!!!

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