Montse Neira: “Se tiene que dejar de estigmatizar a las personas que se prostituyen”

Entrevista a Montse Neira, autora de ‘Una mala mujer. La prostitución al descubierto’ (Barcelona, Plataforma, 2012) en 26 Muestra Internacional de Cine de Mujeres de Pamplona (Película ‘Ellas’ de Malgoska Szumowska, Polonia/Francia/Alemania, 2011).
Fuente: IPES Elkartea

Montse Neira. Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la UAB. Desde 1989 ejerce la prostitución. Participa en debates que se desarrollan en foros sobre prostitución y en talleres en el ámbito universitario. Autora del libro ‘Una mala mujer. La prostitución al descubierto’.

[Entrevista y foto por: María Castejón Leorza]

Acabamos de ver la película ‘Ellas’ cuya trama gira alrededor de la prostitución de alto standing. ¿Desde su punto de vista, refleja la realidad? ¿Es veraz?

Sí, pero voy a hacer un matiz. La película no muestra la prostitución de alto standing sino una modalidad de prostitución independiente. Estas chicas son de clase media. El alto standing está en niveles muy elitistas. Se interpreta que si no estás en la calle o no estás en la carretera ya eres una prostituta de lujo, pero no es así.

En la prostitución, y me remito al modelo de clases de la teoría marxista, hay diferentes clases: las trabajadoras, la clase media y finalmente la clase alta, la elite de la sociedad. Hay una clase baja que sería la de las pobres que está en calles, carreteras y en pisos baratos. Y luego se va subiendo. Para que os hagáis una idea con los precios. En la calle la media hora está entre los 20 ó 30 € y la de lujo son 1.500 € la hora. Entre esos 20 y 1.500 € hay de todos los precios. Las chicas de la película estaría en un nivel medio bajo ya que cobran 200 €. No van vestidas de lujo. No se ha visto un bolso Hermes, un Chanel, que es lo que llevaría una chica de lujo.

Afirma en su libro “Una mala mujer” una autobiografía de reciente publicación que comenzó a prostituirse por necesidad. De la vergüenza ha pasado al orgullo y la reivindicación. Ha roto con el estigma. Supongo que no habrá sido un camino fácil.

No. 15 años ocultándome fue muy duro. No porque estuviera mal con mis clientes. Afortunadamente he podido decir que no cuando me encontraba con energúmenos y si me obligaban me iba. Ha sido duro porque la gente me hacía sentir sucia. Frases como “eso no es un trabajo”, “eso es indigno”, “tiras por la vida cómoda”, “te tienes que poner a fregar” duelen. La frase de tener que ponerme a fregar es la que más oía.

Decides no contar nada y vas llevando tu vida. Por un lado te sientes bien porque tú sola estás bien, pero a la hora de relacionarte con los demás lo llevas mal, lo llevas fatal. Además a pesar de todo quería tener una pareja y volver a formar una familia. No quería mentir. Aunque me diera cuenta de que no necesitaba un hombre para vivir y que si un hombre no me acepta por ser puta no lo quería, ese proceso es muy duro y muy largo.

Empecé a dar la cara en 2006 y aún en la actualidad tengo pudor en según que entrevistas. Esas que van al prejuicio y te presionan muchísimo. Te preguntan por ejemplo que por qué no dejo mi trabajo. Si estuviera limpiando o estudiando para ser abogada ¿me dirían lo mismo?

No ha hecho la calle. Ha trabajado en pisos en horario de mañana. ¿Qué diferencias observas en este horario? ¿Le ha permitido ser más independiente?

Hay una gran diferencia entre los clientes de día y de noche. El cliente de día se ha visto en la película. Hombres casados que por la noche están en sus casas con sus familias. El cliente de noche varía más. Si son casados son los que están de viaje por negocios o turismo. Luego están los delincuentes, los calavera, gente que se droga, que bebe, como es habitual en parte del mundo de la noche. De día hay menos consumo de droga. Quizá esa sea una de las grandes diferencias. Trabajar de noche es más duro. No duermes las horas, si estás en un club estás ceñida a ese horario.

Respecto a la independencia, no es exclusivo de los pisos. Tanto en los pisos como en la calle hay prostitutas independientes.

El movimiento feminista está completamente dividido respecto a la prostitución. ¿Cómo percibe sus opiniones?, ¿Cómo las vive e interpreta?

No estoy de acuerdo con argumentos abolicionistas, pero tampoco estoy de acuerdo con algunos argumentos pro. Hay uno que para mí es muy importante (desde los pro) que afirma que la prostitución libera a las mujeres sexualmente. Yo me he liberado sexualmente gracias a la prostitución. Pero si hubiera tenido una educación como hay que tenerla no me hubiera hecho falta prostituirme y hubiera disfrutado de toda la extensión de la sexualidad.

Tampoco me vale que se diga que el cuerpo o partes de él se puede “vender”, porque en prostitución no vendemos el cuerpo. Utilizamos parte de él como se utiliza en tantos y tantos trabajos que también tienen consecuencias nefastas para la salud física y mental.

O cuando se dice que no es un problema moral. Pienso que en prostitución si hay un enfoque moral con respecto a cómo debemos expresarnos sexualmente. Seguimos estando controlados y controladas sexualmente y esto tampoco se puede tolerar. Tan lícito es tener relaciones sexuales a cambio de dinero como la promiscuidad o el amor. No se debe utilizar el argumento de que es el oficio más antiguo del mundo.

El argumento abolicionista por su parte, miente. Utiliza diferentes falacias. Afirmar que el 90% de prostitutas son víctimas de trata es mentir. La mentira no se puede permitir. La mayoría de mujeres deciden ejercer la prostitución como estrategia de supervivencia. Es más rentable que el trabajo precario y mal pagado o la carencia de ellos. Si se recibe dinero a cambio de sexo ya no se puede hablar de violación. Existe un contrato en el que prostituta y cliente son responsables.

Si se criminaliza al cliente también hay que criminalizar a la prostituta. Criminalizar la prostitución no ayuda a las prostitutas. Todo lo contrario las estigmatiza más. Se esconden más, se avergüenzan más e impide el desarrollo de actitudes de fortaleza. En los casos de trata los máximos culpables son los tratantes y la corrupción de los funcionarios públicos. Es esto lo que hay que perseguir.

Tampoco se puede culpabilizar a los clientes. Si necesitan pagar para tener sexo o una afectividad o poder mostrarse como son es que algo está fallando en la sociedad. No hay que ir contra la prostitución, hay que cambiar la educación desde la infancia. Tendríamos que desmontar toda la sociedad y volver a empezar.

También me rechina que no se tenga en cuenta la prostitución masculina y la del colectivo transexual.

Y más allá de las dos posturas generales, no se puede permitir que desde el ámbito académico se utilicen conceptos sin antes explicarlos. Es necesario escuchar a todas las personas que ejercen la prostitución sin hacer preguntas prejuiciosas y tendenciosas. La academia tiene que investigar y dar datos empíricos con rigor, sin posicionamientos prejuiciosos. Luego ya debatir y buscar las soluciones a los problemas reales.

En lugar de seguir justificando la prostitución y defenderla o querer erradicarla, deberíamos hacer autocrítica sobre porqué la necesitamos. Para mí en una sociedad ideal no tendría que existir la prostitución. Tampoco el modelo de matrimonio avalado por el amor romántico para ser feliz… ni muchos de los trabajos que hay.

Prostitución de lujo, prostitución por necesidad, trata de blancas, hay muchas clases de prostitución. ¿Son siempre una relación de poder en la que el cliente marca las reglas?

No. En la película ha salido de forma clara. Soy yo la que dice cómo, cuándo, por qué y lo que hago o dejo de hacer. Otra cosa es trabajar para terceras personas y que esas personas te impongan condiciones. Por ejemplo, si quieres trabajar en mi club tienes que hacer la penetración anal, tienes que ir vestida así, maquillarte así, pero no lo impone el cliente.

Pagar por sexo no les da poder a los hombres. Descubrí que el poder lo tenía yo. Me sorprendió conocer a hombres con poder económico y social, grandes empresarios por ejemplo que eran emocionalmente débiles. Me pagaban a mí la tarifa que yo ponía porque necesitaban mi compañía. ¿Quién tiene el poder entonces? Cuando yo tengo un pene en la boca, ese pene está a mi capricho y no yo al capricho de él. Aunque es verdad que no todas las mujeres lo sienten así.

El orden patriarcal se basa en parte, en la existencia de dos modelos de mujeres, la santa y la puta. Para que exista la santa es necesario que exista la puta. ¿Es la prostitución uno de los factores para perpetuar este orden?

No lo creo. Es más la división entre las propias mujeres. Yo me he dado cuenta ahora. Un hombre me puede decir que le da asco acostarse con una puta y lo entiendo, pero es que las mujeres me han insultado. Una mujer que tenga una moral, la que sea, tiene que decir a la otra que es puta para ella reafirmarse y ser la santa. Tiene que preservar ciertos valores morales, porque siempre son los valores morales. Proyectan sus represiones, sobre todo cuando son ellas las que me mandan a fregar.

Por otra parte, reivindica el servicio público que ofrece la prostitución con excluidos sexuales, beginners y viudos…

Mucha gente cree que estos colectivos deben de buscarse la vida. Pero no todo el mundo tiene el acceso a la afectividad y al sexo tan fácil. El sexo es un bien escaso, y la afectividad ya ni te cuento. ¿Cuántas personas puedes decir que te quieren de verdad? Si en un momento dado en una horita te puedes sentir especial eso es maravilloso aunque sea pagando.

Se paga por que te cuiden a los yayos porque no se es capaz de darles amor en una residencia y no vas a verlos más que una vez al mes…

Por lo que se intuye en su libro, ha recibido ayuda y comprensión de los hombres. ¿Cómo te relacionas con las mujeres? En su libro apenas las menciona.

Con las mujeres me he encontrado diferentes actitudes. Mujeres que apoyan, respetan y no juzgan. Por otra parte están las que me infantilizan, me dicen que no tengo capacidad de decisión, que estoy alienada que he sufrido malos tratos, que no me he dado cuenta…

¿Existen mujeres clientas de prostitución?

Las mujeres no pagamos por sexo pero pagamos un montón de dinero para arreglar nuestros cuerpos. Incluso creo que es un sector que mueve más dinero que la prostitución. Y no sólo en esta práctica de consumo sino en la microterapia como ir a la peluquería para desahogarse y hablar de las carencias de las que no hablan con sus maridos.

Es una realidad incuestionable que existe más demanda de hombres tanto para la prostitución femenina como para la homosexual. En la prostitución masculina, desde la baja hasta la de elite, muchos hombres son heteros. Ejercen la prostitución homosexual porque es lo que les da más dinero y por la escasez de demanda femenina.

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