Media hora con Almudena Grandes (España es un país anormal)

Dentro de poco me doy el lujo de pillarme una semana de vacaciones. Hasta entonces me queda mucho por escribir, corregir y por hacer, pero el verano es el verano incluso para las tésicas precarias. Me relamo pensando en las novelas que me voy a meter en la maleta para esos días de asueto, sol y sal. De hecho es la única época del año en la que dejo de leer ensayo, las historiadoras somos así, y me sumerjo en la ficción literaria que devoro con ansias de niña golosa. Me encanta leer cosas nuevas pero disfruto releyendo novelas que siempre me encantaron.

Si a alguien me apasiona releer es a Almudena Grandes. Creo que volveré a ‘El corazón helado’ (2007) un auténtico novelón sobre nuestra historia más reciente. Es un placer leer todo lo que la Grandes escribe sobre la Guerra Civil. Esa guerra fraticida, inmisericorde y cruel que la escritora evoca y reconstruye como nadie, huyendo de maniqueísmos. Antes de empezar a escribir en exclusividad sobre nuestra guerra, Grandes ha escrito muchas novelas. La que más me ha influido y marcado es ‘Malena es un nombre de tango’ (1994). En una época como la primera juventud cayó en mis manos y me captó como casi nunca aquella historia de los Fernández Alcántara, capitaneada por Malena, la díscola, la oveja negra, a la que no le gustaban las cosquillas pero sí las vísceras. Una historia protagonizada por una mujer que luchaba por ser libre a pesar de su familia, de su odiosa y envidiosa hermana Reina, y a pesar de todo lo que la sociedad esperaba de ella. Yo no tuve un abuelo que me dejara una esmeralda que me salvara la vida, pero leer y releer aquel libro me enseñó que más allá del patriarcado existían escritoras que sabían mucho de personajes transgresores.

Tuve el placer y el honor de estar con la Grandes. Incluso la presenté y entrevisté. Da respeto conocer a tus ídolas. Aquel día descubrí que como siempre había pensado e imaginado, Almudena Grandes es una tía de puta madre.

P.D: Cuando inocente de mí le pregunté cuál era el tema pendiente de nuestra generación (la X) lúcida me contestó: “demostrar que esta crisis no es sólo económica”. Amen

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