Gora San Fermín (en igualdad)

Mi inmediata ciudad vecina se imbuye en 204 horas de fiesta total. Siempre me ha sorprendido cómo la provinciana, caciquil, estrecha y castrante vieja Iruñea muda de piel y se convierte por unos días en la capital mundial del exceso y del libertinaje. Una fiesta sin fin en la que todo o casi todo vale. La casposa Pamplona reluce e invita a subvertir todos los órdenes. Las de Estella somos muy de Estella siempre, así que nos reservamos el pañueliko para el Viernes de Gigantes, de ánimo sanferminero andamos un poco justas.

Desde hace años, las instituciones lanzan, de cara a las fiestas locales campañas a favor de la igualdad. Claro, los Sanfermines están muy bien, pero la ropa blanca no es tal si nadie la lava, por lo que las fiestas son menos fiestas para quien le da al puño a los bajos de los pantalones kalimotxeros. Son necesarios los mensajes de corresponsabilidad en las fiestas, porque si no las mujeres las sufren en lugar de disfrutarlas. La llamada de atención sobre las agresiones sexuales es necesaria, ya que éstas umentan en ambientes de relajación de normas y de etilidad general. Sin duda en el mensaje de no es no, mucho tiene que ver el horrendo y feroz asesinato de la joven irundarra Nagore Lafagge en los san Fermines de 2008.

Hoy me ha asaltado la imagen de la campaña de este año desde La villavesa (autobús urbano), y me he quedado estupefacta. Más allá del horror estético, ¿qué significa esa llave como de casa principal (la de los portales son más pequeñas) en la cabeza del varón en clara posición supina? ¿Qué significa ese candado redondo en la cara de la chica y esa llave colgando del cinto con los brazos cruzados? ¿Los hombes son una amenaza directa y las mujeres unas víctimas en potencia?. De verdad que no entiendo estos mensajes que intentan fomentar la igualdad y libertad, y terminan por caer en los estereotipos más burdos y fomentan la pasividad. ¿Para cuando unos cursillos de autodefensa feminista?

Mientras tanto, que ustedes lo disfruten con respeto y buen humor. ¡Ondo pasa!

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