Terrorismo de género

Pocas personas desconocen las declaraciones del expresidente de la ciudadanía española en el exterior, José Manuel Castelao. El tipo este ha llegado a afirmar que las mujeres son como las leyes, están para violarlas. Así, con dos cojones.

Resulta espeluznante que un cargo público llegue a expresar esas palabras. Más terrorífico es aún que alegue motivos personales en su inmediata dimisión. Asume su falta pero no asume sus palabras. En estos momentos en los que es más que obvio que se visibilizan esas dos Españas, cuyas diferencias se han difuminado en los años de bonanza, florece una sociedad misógina y patriarcal que no ha evolucionado ni un ápice y sigue anclada en aquel infausto nacionalcatolicismo que establece dos feminidades; la de la santa, que ocupa el espacio doméstico y se encarga del cuidado y del trabajo domestico y a la que se venera como a la virgen madre y la de la puta que satisface las necesidades masculinas y como tal se condena.

La justificación que un día después ha dado “Yo estoy completamente en contra de cualquier tipo de violación, soy un admirador educado y respetuoso de la mujer. Soy hijo de mujer, esposo de mujer y soy de una tierra Galicia donde la mujer ha tenido un papel muy importante”, no hace sino reforzar esta idea. Se escuda en el reconocimiento honorífico a la figura de la mujer a la que respeta en cuanto que hijo y esposo y hace una referencia explícita a las mujeres gallegas, a las que estoy segura considera parte de un matriarcado. Puros mitos que están en la base misma de la representación y organización patriarcal.

Muchas personas han considerado como una ofensa personal el feminismo institucional de la era Zapatero porque ha cuestionado (tímidamente) el orden establecido por medio de unas leyes que garantizaban (mínimamente) la igualdad de oportunidades. Más allá de sus claras insuficiencias, estas leyes reconocen implícitamente una desigualdad estructural que afecta a las mujeres, y eso parece ser demasiado para la caverna misógina.

Declaraciones como las de ayer son terrorismo de género que atentan directamente contra una sociedad mínimamente democrática. La impunidad de la que gozan las personas que agreden a las mujeres ofende y asquea, por eso se me ocurren un par de iniciativas cercanas a la justicia poética…..

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