Hombres de anuncio

La publicidad evoluciona con los tiempos. tiene una capacidad infinita para reinventarse, mutar y reapropiarse de proglamas y mensajes de todo tipo, también de los mensajes feministas.

Tanto evoluciona, que incluso se transforman las construcciones de las mentalidades. Veamos una pequeña muestra

Calculo que en los 60, Soberano era una cosa de hombres. Tanto que si un maltratador de libro te menospreciaba, ultrajaba y maltrataba, no era un problema estructural de violencia de género, sino falta se Soberano en vena. Estremecedor testimonio de violencia simbólica y justificación del patriarcado más feroz reforzado por la pitosina aliada del macho soberano….

A finales de los 80, un señor con cara afable, con pinta de ser tu padre o tu tío, te recomendaba comprar Colón o kalia. Resultaba muy curioso cómo un universo específicamente femenino como el de la limpieza e intendencia del hogar reforzaba su autoridad por medio de hombres que lógicamente eran los directivos y responsables de las empresas y de las campañas publicitarias. Aquel busque, compare…todo un clásico

Si saltamos al siglo XXI, nos encontramos, en el mismo universo detergentes, con una señora joven e intuimos que dinámica y su pariente, un pobre hombre que no es capaz de comprar un buen detergente, ni de manejarse en la cocina ni de andar en bici. La imbecilización de los hombres que asumen roles tradicionalmente femeninos como comprar o manejarse en el espacio doméstico de la cocina es otra de las manifestaciones del sexismo posmoderno que sigue naturalizando la separación de espacios.

Los jóvenes varones, aunque únicamente sea para ligar con las chicas son capaces de poner la lavadora y de planchar!!!! Realmente esperanzador este cambio de roles (heterosexuales)

Puntomatic se sale en este anuncio que intenta superar la imbecilización masculina antes comentada. Vale, habla de mandos a distancias y de fórmulas uno, pero lo compensa con ese conjunto de baile a los Village people y con ese mensaje que denuncia la cantidad de horas que dedicamos las mujeres a las tareas domésticas y con la reivindicación del justo reparto del TRABAJO doméstico. Porque la lavadora también es cosa de hombres….

Todo esto y mucho más esta tarde en el curso de Feminismo para no feministas en Donostiako Emakumeen Etxea- Casa de Mujeres de Donosti

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