Líneas que nunca deberían cruzarse (sobre Isabel Carrasco y la libertad de expresión)

images Hay líneas básicas de convivencia que siempre habría que respetar y nunca deberían cruzarse. Una de ellas es el asesinato a sangre y fría y parece que con bastante premeditación y alevosía de Isabel Carrasco. Una política ha sido asesinada por presuntamente dos mujeres, dos mujeres que la conocían, que habían trabajado con ella y que pertenecían al mismo partido político, el PP.

Es un acto violento sin precedentes en la democracia. Una democracia que asiste ayurdida y sin encontrarle mucho sentido a un asesinato de una representante política por una de los suyos. La de Carrasco es una muerte inadmisible que sin embargo no ha dolido a gran parte de la ciudadanía. Una ejecución a bocajarro que sin dejar de dejarnos indifesrentes y sin dejar de condenarla, nos ha dejado a muchxs de nosotrxs fríos. Con absoluta sincesidad me duelen y sentimos otros asesinatos como los de las mujeres a manos de sus parejas o exparejas, los suicidios de gente desesperada que lo ha perdido todo, o la muerte lenta de la mayoría de la ciudadanís que intentamos resistir al terrorismo de Estado en todas sus modalidades.

Isabel carrasco ha muerto a mano de una de las suyas. Salvando las distancias, todo indica a que se debe a una venganza personal como consecuencia de la falta de favores de la víctima hacia sus verdugas. Una de las acusadas había trabajado para Carrasco bajo su protección y su favor. Una historia truculenta de despidos, juicios e indemnizaciones se perfila como el detonante de la tragedia. si bien estamos en un nivel social alto, la historia apunta a un posible ejercicio de poder de Serrano hacía una de sus verdugas. No estamos ante un tema sangrante de una clase política que machaca sin respirar a una clase trabajadora que no puede más. Pero el caso huele a abuso de autoridad, huele a prepotencia, nepotismo y a una concepción de lo público como cortijo personal

La casta política acude estupefacta y bastante descolocada a la ejecución de una de los suyos. Da la impresión de que en lugar de tomar nota de una situación desesperada y de un malestar inmenso que ya no tiene marcha atrás van a optar por enrocarse en sí mismxs, en apelar a la política como servicio público y que van a seguir en lo mismo. Apuntan a las redes sociales, esas que han verbalizado de forma directa y sincera que el asesinato de Carrasco no lo consideramos como propio, que han hecho uso de esa idiosincrasia española que tira más que al espíritu de campofrío a todo lo oscuro, lo negro y lo cínico que nos permite resistir sin coger la recortada y liarnos a tiros con los culpables de la crispación. Su objetivo está claro, criminalizar las opiniones que cuestionan y ponen en peligro su régimen.

La casta política debería entender que expresar nuestra ira, nuestros sentimientos y nuestro parecer es de lo poquito que nos queda antes de cruzar todas las líneas. Que la violencia nunca está justificada pro que la agresividad, sobre todo ante los ataques es algo muy legítimo. Se trata además de líneas que ellos y ellas han cruzado hace demasiado tiempo, muy por encima de nuestras posibilidades.

Si alguna esseñanza podemos sacar de esta historia, digna de la España más negra, es que inevitablemente nos encontramos ante un cambio de paradigma que pasa de que esta casta deje de ser lo que es y de que la ciudadanía expresemos nuestras opiniones y sentimientos sin coacciones, que además es de lo poquico que nos queda….

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