Ser mujer mola. Anuncio Kaiku sin lactosa. #DAELPASO

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Recopilando anuncios para el curso Espejos distorsionados. Un viaje por las representaciones de género y la imagen de las mujeres en la publicidad me encuentro con este anuncio de Kaiku, recién salido del horno. Se trata de una línea de productos de Kaiku, con la particularidad de que son productos sin lactosa.

Con este anuncio protagonizado de forma exclusiva por mujeres se rompe con la tendencia de campañas anteriores que abogaban por no identificar productos sin lactosa con “cosas de mujeres” ¡Cómo si la intolerancia a la proteina de la leche fuera cosa de mujeres! Parece que cuidarse no es sólo cosa de mujeres, también es cosa de hombres

Volviendo al primer anuncio, hay varias cosas que llaman la atención. La primera es este ya comentado protagonismo femenino. En un spot dinámico y muy, muy alegre un grupo de mujeres -de las que rondan los 40- mientras identifican kaiku sin lactosa con libertad femenina bailan sin parar. Está claro que los y las creativas publicitarias han asumido las reivindicaciones feministas en este spot. ¿Ahora bien, qué ocurre cuando esto pasa? ¿Qué nos parece? Porque la letra no deja lugar a dudas

“No me gustan los clichés
no me gusta renunciar.
No me gusta que me juzguen
ni tampoco no llegar.
Soy madre, amiga, currante y amante
voy a comerme el mundo en este mismo instante.
No me complico,
vivo mi vida
a mí lo que me importa es sentirme muy bien.
Vive ligera, siéntete libre
Tú hazme caso, da el paso y cámbialo tú también.
No me gusta cobrar menos
¿te sorprende mi actitud?
No quiero esfrozarme el doble para ser igual que tú.
No me complico, vivo mi vida
a mí lo que me importa es sentirme muy bien.
Vive ligera
siéntete libre
Tú hazme caso, da el paso y cámbialo tú también.

Si algo no te gusta, cámbialo #DAELPASO”

Soy libre, soy madreamigacurranteyamante, no quiero que me discrimines, quiero trabajar y ser madre, quiero cobrar lo mismo ¡sin esforzarme el doble!, quiero sentirme feliz, vivir ligeraaaaaaaaaa (joder, me crezco hasta yo)

Que la publicidad asuma las soflamas feministas es positivo en sí. Claro, luego está la clara contrapartida. la banalización y que nos pueda llegar a horrorizar. Es difícil también opinar desde las megagafasmoradas, esas que llevamos puestas las que petamos el feministometro (las que nos hemos leído los clásicos y vamos a la piscina en el invierno sin depilar inmunes al horror que causamos a nuestro alrededor). Personalmente no me desagrada demasiado el anuncio, ya que puede lanzar mensajes positivos a toda aquella alma humana que piense que las feministas somos unas feminazis. Así, con bailes y en morao, con mujeres blancas, con estudios, heterosexuales y felices….Que se supone que se rechaza el cliché, pero que lo que se hace es reforzarlo.

Porque aquí mismo está una de las claves. Que el modelo es ese, el de las cuarentañeras con carreras, madres, con cierta proyección profesional, todas heterosexuales, todas con cuerpos normativos, todas con un aspecto estupendo y apenas cansadas o cabreadas, tan contentas de que mole tanto la feminidad. Que la referencia es el hombre, a quien se le interpela -no quiero ganar menos que tú- y se tiene como, valga la redundancia, referencia máxima. Y todo esto da un poco de pereza porque nos hace recordar lo poco que representa la publicidad a las variedad de mujeres que poblamos el planeta. Con intolerancia o no.

 

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