Canciones para Semana Santa


En estas fechas de recogimiento en las que se celebra la muerte y resurección de su señor Jesús y ante mi inminente visita a Salamanca me acuerdo de nuevo de Basilio Martín Patino.
Aquí os dejo dos fragmentos de la joya que es ‘Canciones para después de una guerra’ que Patino rodó en la más absoluta clandestinidad y que recoge como pocas piezas audiovisuales la crudeza de los años de posguerra con dureza, lucidez e ironía.

El primer fragmento corresponde a la canción popular e infantil ‘Adiós amigas mías’ y que reza, nunca mejor dicho así:

“- Adiós amigas mías me voy a retirar
– Espérate un poquito que vamos a jugar
– Por hoy me es imposible
– Pues qué tienes que hacer
– Lo que mi buena madre se sirva disponer. Me ha dicho que en mi casa en punto esté a las 6, y el motivo las niñas no han de saber cuál es. A casa voy al punto pues es mi obligación. Adiós amigas mías adiós, adiós adiós…”

La canción se explica por si misma y más con el hábil montaje de Patino que muestra fragmentos de algún libro o misal o de cuadernillo de ‘La niña instruida’, o similar en el que se presenta la comunión como un acto solemne y fuente de gozo inefable y se ensalzan los valores intrínsecos a la feminidad nacional-catolicista. A saber, abnegación, sacrificio y pureza. Espeluznante es el momento final en el que a la pobre niña se le quiebra la voz…
Espeluznante resulta también el fragmento dedicado a la niña Josefina Vilaseca, una inocente de Manresa que murió cuando se resistía y se defendía de un intento de agresión sexual. El impacto del caso de la niña mártir fue enorme en su momento. Ahora va para santa. Pasen y vean….

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