Verano azul (Verano rojo)

‘Verano azul’ es la serie de los 80. La mítica, la única, la que repusieron año tras año cual bucle veraniego. Si perteneces a la generación X la habrás visto antes o después…La serie de Mercero ha envejecido como los buenos vinos, que ganan con el tiempo. Treinta años después de su primera emisión las tramas protagonizadas por la pandilla de chicas y chicos muestran la realidad de una nueva sociedad española en la que las parejas se divorciaban, las mujeres trabajaban, y todavía (como siempre) existían dos Españas, la que funcionaba con los viejos esquemas y la que lo hacía desde la inaugurada libertad. Y todo, y ahí radica su principal novedad y aportación, desde el punto de vista de unos chavales y chavalas para los que crecer en ese eterno verano no era nada fácil.
Con ‘Verano azul’ aprendimos que las mujeres podían ser pintoras, que podían ser madres solteras, que el amor no era tan sencillo, que las conductas incívicas perjudicaban al planeta, que las excursiones a las cuevas podían ser muy peligrosas, que la construcción de macroedificios en la costa hacían peligrar el barco de Chanquete (mítica y porqué no decirlo hortera canción aquella ‘No nos moverán’), que las estrellas de la canción eran víctimas de la fama, y que las personas, a pesar de ser tan íntegras como Chanquete podían morir…
Y otra de las cosas que aprendimos es que las chicas tenían la regla, y que aquello las convertía en mujeres.

La secuencia, cuya existencia es más que destacable ya que la menstruación femenina está absolutamente ausente de los relatos audiovisuales es altamente significativa de qué suponía (y supone) para las adolescentes transitar de niña a mujer. Bea despierta y llama a su madre. Su madre le comunica la noticia a su padre. Su sonrisa es de orgullo. Ya tenemos una mujer en casa. La música, melodramática donde las haya, intensifica y le da la trascendencia necesaria al momento. Bea compungida se enfrenta a su nueva realidad.
En los tiempos pre támpax, y pre tuamigalamenstruación tener la regla significa apartarte de la sociedad. Bea baja ¡vestida! a la playa, se sienta con los adultos y lee un libro en lugar de bañarse como ha venido haciendo hasta ahora. De la noche a la mañana cae sobre sus hombros uno de los mandatos patriarcales más intensos. El control de los cuerpos. La regla, su sangre, te hace impura y te aparta. Además es un asunto exclusivo de mujeres como vemos cuando Desi y Bea se apartan entrelazadas para hablar de lo ocurrido.
Uno de los aspectos más destacables de la secuencia es la mirada de Tito. No entiende, y no nos extraña nada, porqué su hermana, esa pesada de todos los días, ha cambiado tanto en tan poco tiempo. Tiene miedo y lo expresa, a diferencia de Bea que parece haberse quedado muda. La mira de arriba abajo, de un lado, de otro para intentar entender. Serán los chicos mayores quienes se lo expliquen, y no su propia hermana o su propio padre. La autoridad, incluso en esto es masculina.
Menos mal que la secuencia finaliza con la protagonista de la mano de sus amigos y amiga de la mano corriendo hacia delante. Uff, qué respiro.

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