¿Qué he hecho yo para merecer esto? (Pedro Almodóvar, 1984) Amas de casa desesperadas, tristes y drogadictas #historiasdenuestrocine

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El siguiente fragmento pertenece al libro “Fotogramas de género. Representación de feminidades y masculinidades en el cine español (1977-1989)” Logroño, Siníndice, 2013. Capítulo 4: Rupturas de referentes y subversión del orden patraiarcal en las comedias de Pedro Almodóvar. Páginas, 111-113. [Sin notas a pie de página]

Amas de casa desesperadas, tristes y drogadictas

En Qué he hecho yo para merecer esto?, su cuarta película, Almodóvar deja de lado la temática de la movida madrileña y la excepcionalidad del convento de Entre tinieblas y entra de lleno a tratar una problemática real y cercana: la situación de las amas de casa españolas pertenecientes al lumpen, para quienes, a diferencia del resto de personajes analizados, la Transición o la democracia no han supuesto ningún cambio en sus vidas, salvo quizá un cambio de escenario; del mundo rural al mundo urbano. La trayectoria de Almodóvar influyó en la recepción inmediata de Qué he hecho yo…Espec­tadores y espectadoras respondieron al profundo drama cotidiano con la risa, para estupefacción de la propia Carmen Maura, la protagonista principal. La risa del público condenaba al personaje de Gloria a una sumisión mayor.

zasluzylam-02En Qué he hecho yo para merecer esto? el personaje de Gloria es una mujer que sobrevive a duras penas en una España que va consolidando su recién es­trenada democracia y en la que muchas mujeres siguen viviendo en un rol de sumisión del que les es imposible salir. Analfabetas -como se reconoce Gloria- y empobrecidas, las amas de casa del barrio madrileño de la Con­cepción no tienen ninguna posibilidad de cambio. Gloria y sus vecinas no tienen que enfrentarse a ninguna crisis vital ya que únicamente aspiran a sobrevivir a una rutina cruel y aburrida que las consume poco a poco. Por primera vez, Almodóvar se interesa por sus orígenes rurales a través del personaje de la abuela, interpretado por Chus Lampreave.

La crudeza del retrato de Gloria se debe al interés manifiesto de Almodó­var de retratar el universo vital del ama de casa. Almodóvar perfila un personaje de ama de casa y madre cuya rutina resulta trágica. Elementos narrativos, hábilmente utilizados, como introducir la cámara dentro de los electrodomésticos, están dirigidos a acentuar la sensación de angustia y monotonía. La estética está al servicio de retratar a Gloria y su entorno familiar, un hogar de clase urbana baja, en un barrio marginal y prole­tario169. Esta caracterización del personaje de Gloria -al que la propia Maura no fue ajena- define a la perfección la identidad del ama de casa alienada. La cercanía de Qué he hecho yo… se debe en gran parte a la adop­ción de Almodóvar de los recursos narrativos y fílmicos del género del neorrealismo170. Como es habitual en el cineasta, el neorrealismo se funde con otros géneros como el melodrama, subvirtiendo así la construcción de los modelos de mujer.

Carmen está condenada a trabajar fuera de casa para contribuir a la pobre economía familiar, en un trabajo que lejos de aportarle satisfacciones se convierte en una prolongación de su trabajo en el hogar. Ignorada por todos, su marido Antonio (Ángel de Andrés López), sus dos hijos o la abuela que sólo se dirigen a ella para exigirle cosas o para trasmitirle sus tribulaciones, Gloria únicamente encuentra consuelo en las anfetaminas y en la amistad que le une a sus vecinas. Sus lamentos, que nadie escucha son una constante y el reflejo de una vida sin alicientes: “que me paso las veinticuatro del día trabajando y no me cunde nada,” “quién me mandaría a mí casarme con lo bien que estaría soltera!” ,“el día menos pensado me largo y a ver cómo os vais a arreglar sin mí. Las pequeñas desgracias cotidianas, como llegar a casa cargada con la compra y tener que darle a la luz con la barbilla para descubrir que el ascensor se ha averiado, no hacen sino incidir en su infeliz existencia.

La relación con su marido está rota. Se basa en el hastío y no aporta a Gloria ningún tipo de alegría o aliciente. La frialdad entre ambos carac­teriza su convivencia. Reflejo de ella es la relación sexual que mantienen, carente de cariño o afecto. Gloria ni siquiera se quita el delantal, y para ella es una obligación más para con su marido, como hacerle la cena o la cama.

maxresdefaultLa relación con sus hijos no es buena. Kinkis de barrio, Toni, el mayor, trapichea con drogas y Miguel el menor, se prostituye. Es una maternidad resignada y trágica. Gloria es consciente de la vida de sus hijos pero no hace nada por impedirlo. Es capaz incluso de vender a su hijo Miguel al dentista pederasta. Lejos quedará la figura de la madre coraje. Es más maternal la relación que tiene Toni con la abuela que le ayuda a hacer los deberes, o salen juntos a pasear. Incluso es más maternal la relación que mantiene Gloria con la hija de la vecina, quizá fruto de la compasión que despierta la niña ante el duro trato que le dispensa su propia madre. Se produce una subversión de roles ya que es Toni quien ofrece dinero y protección a Gloria cuando decide irse al pueblo a vivir. También le reco­mienda que deje de tomar pastillas.

Las relaciones de afecto que establece Gloria son con sus vecinas Cristal (Verónica Forqué) único personaje positivo de la película y Juani (Kiti Mánver), mujer resentida y cruel. Cristal, la barbie-prostituta un poco heroinómana, “porque la heroína adelgaza”, es el claro contrapunto al personaje de Gloria. Entre ellas existe una sincera amistad. Cristal es la única que comprende a Gloria y se hace cargo de su situación. Dirá sobre Gloria: “ella está un poco histérica. Es que lleva una vida…trabajando de asistenta y con dos hijos”. Entre ambas se establece una relación de solidaridad femenina y vecinal, un tema recurrente en Almodóvar, que les lleva a establecer estrategias de supervivencia para hacer frente a las estrecheces.

Lo verdaderamente trágico del personaje de Gloria reside en que ni si­quiera con la muerte de su marido su vida tiene esperanza. Ni el artificial final con la llegada del hijo menor es capaz de mitigar el desasosiego que produce en espectadores y espectadoras ver a una Gloria que camina sola hacia su casa.

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